domingo, 4 de mayo de 2014

Perdido

Los rayos del sol vespertino apenas lograban filtrarse entre las cortinas hacia la habitación; la atmósfera era fría; cada rincón estaba repleto de papeles, libros y basura; el sonido de los ventiladores de la computadora, eternamente encendida, era la única melodía de aquel escenario. En la cama se encontraba él, casi inerte; ya había perdido la cuenta de los días que habían pasado desde la última vez que había visto el cielo, había perdido la noción del tiempo, había perdido la noción de su vida, nada le interesaba, sino sumergirse en sus pensamientos y pasar días enteros frente al monitor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario